Bebidas ligth. ¿de verdad son mejores?

 Bebidas ligth: ¿de verdad son mejores?

Ciertamente, un porcentaje significativo de personas son amantes de las bebidas edulcoradas (sean estas refrescos o bebidas a base de zumo de frutas). Con el fin de no aumentar en exceso su ingesta calórica, las bebidas con edulcorantes acalóricos (o escasamente calóricos) han proliferado en los últimos tiempos existiendo una generosa oferta por parte de los fabricantes y una elevada demanda por parte de los consumidores.

Al contener sobre todo agua, parece que hay pocos argumentos para cuestionar el hábito de consumo de estas bebidas ‘ligeras’ que incorporan edulcorantes autorizados en vez de azúcar. Sin embargo, en los últimos tiempos algunas voces han puesto el acento sobre algunos aspectos no tan positivos de estas bebidas ‘ligth’ por lo que parece imprescindible seguir investigando sus efectos y su papel en el contexto de una dieta saludable y equilibrada.

Si tu hijo bebe muchos refrescos con azúcar, lleva peor dieta.

Se trata de una evidencia perfectamente contrastada. Insiste en ello un reciente trabajo publicado en el American journal of preventive medicine  que muestra cómo los niños que consumen cantidades excesivas de refrescos y bebidas azucaradas ingieren más calorías que los que no lo hacen.

Esto, en efecto, es bien conocido desde hace tiempo, pero los nuevos datos indican que no se produciría solo a partir de la ingesta de azúcares sino, y es lo más llamativo del estudio, que lo que también se incrementa es la ingesta total de energía a partir de la grasa por el mayor consumo de ‘comida basura’.

Al Dr. Popkin y a sus colaboradores en este trabajo, este dato les parece muy preocupante, ya que con frecuencia esos ‘alimentos chatarra’ son, a la vez, los que más grasa y azúcares de adición contienen con las importantes consecuencias nutricionales de su exceso en la dieta cotidiana.

Beber refrescos ‘ligth’ es más sano.

Por el contrario, un estudio publicado en la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition encontró recientemente que la gente que elige tomar bebidas ligeras (con edulcorantes acalóricos o poco calóricos) ingerían finalmente menos energía y, además, mantenían dietas más ‘sanas’.

El estudio “Does diet-beverage intake affect dietary consumption patterns? Results from the Choose Healthy Options Consciously Everyday (CHOICE) randomized clinical trial” examina el efecto de las bebidas ‘dietéticas’ sobre el modelo de ingesta alimentaria, la elección de alimentos y el consumo de dulces. Los participantes en el trabajo fueron 318 hombres y mujeres de entre 18-65 años con sobrepeso y/o obesidad.

Las conclusiones más destacadas del estudio fueron:

  • Los que eligen bebidas ‘ligth’ o agua como bebida ingieren finalmente menos calorías
  • Mantienen mejores dietas con cambios positivos en el modelo de consumo: menos calorías ingeridas, menos azúcares, menos proteínas y grasas
  • Se consumen menos postres dulces
  • Consumir bebidas ‘ligth’ no parece inducir al ‘picoteo’ o a comportamientos bulímicos.

Diabetes y bebidas ligth

Por otro lado, el Dr. Clavel-Chapelon en un estudio también recientemente publicado en el American Journal of clinical nutrition  aseguraba que el consumo de bebidas con edulcorantes artificiales (refrescos o zumos) podría estar relacionado con una mayor prevalencia de diabetes tipo 2.

Se trata de un trabajo por el que se siguió la dieta de 65.000 mujeres europeas durante 14 años. Lo más llamativo del estudio es cómo los participantes que ingerían más bebidas acalóricas tenían mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 incluso que los bebedores de refrescos con azúcar.

Lógicamente, el mismo autor afirma que no se trata de datos concluyentes y que será necesario realizar más estudios al respecto.
Depresión.

Las bebidas gaseosas y los zumos envasados podrían tener relación con un aumento del riesgo de padecer depresión, tanto en sus versiones azucaradas como con las que contienen edulcorantes acalóricos. Precisamente, estas versiones ‘ligeras’ son las que parecen tener mayor relación con los síntomas depresivos. En el extremo contrario se encontraría el café.

Este estudio se ha presentado recientemente en el Congreso anual de Academia americana de neurología  y contiene datos referentes a más de 250.000 pacientes obtenidos durante una década. Se trata de un estudio dirigido por el Dr. Chen de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

El autor registró cómo los pacientes que ingerían más de cuatro latas de bebidas refrescantes al día tenían un 30% más de posibilidades de desarrollar una depresión que aquellos que no eran bebedores de estos productos. Por el contrario, la gente que bebía cuatro tazas de café al día tenían un 10% menos de posibilidades de padecer depresión que aquellos que no lo bebían.

Según el autor, el Dr. Chen, reemplazar la ingesta de refrescos con o sin azúcar por café sin azúcar sería una forma sencilla de reducir el riesgo de depresión. Asimismo, insiste en que la ingesta de bebidas edulcoradas artificialmente parece estar vinculada con una peor salud, aunque es bien cierto que los mecanismos fisiológicos no son aún bien conocidos.

Por otro lado, diferentes autores han manifestado su desacuerdo con este trabajo del Dr. Chen que en su forma definitiva no ha sido aún publicado y que deja de lado otros factores que son muy importantes en la casuística de la depresión como son, por ejemplo, los demás aspectos ambientales, las causas genéticas, etc. Así lo han declarado y apoyan entidades como la Asociación Británica de edulcorantes y el “Calorie control council”

Conclusiones.

En definitiva, parece necesario continuar profundizando en el papel de estas bebidas en la dieta e investigar más a fondo ciertos aspectos nutricionales poco conocidos.

Fuente: Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

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