Dieta macrobiótica: el secreto de una larga vida, en el plato

Dieta macrobiótica: el secreto de una larga vida, en el plato

La alimentación macrobiótica, cuyo nombre deriva del griego «larga vida», aúna elementos de la filosofía oriental e ingredientes llegados de Japón con el propósito de mejorar la salud y la calidad de vida de las personas.


Cocina tradicional. Imagen. españasabor

Según explica Jesús Martín, propietario del restaurante madrileño La Biotika, el propósito de esta filosofía desarrollada en Japón es «buscar la felicidad» a través del estilo de vida y la manera de comer, con una alimentación con fines terapéuticos.

«El slogan es que la medicina sea tu alimento y el alimento, tu medicina», explica el responsable del local, especializado desde hace tres décadas en este tipo de cocina, aunque también tiene una línea vegetariana más abierta.

«Si llevamos una alimentación adecuada, no tendremos problemas de salud», indica, y en caso de que surja alguna enfermedad por nuestro ritmo de vida o nuestra herencia genética, la macrobiótica propone tratamientos naturales, que no entran en contradicción con otros que el paciente tome a la vez.

Cereales

En la base de la dieta macrobiótica se encuentran los cereales, principalmente el arroz integral y biológico, que se acompañan de la proporción adecuada de proteínas, vitaminas y minerales.

El equilibrio es un concepto clave de esta dieta, en la que los alimentos se dividen entre «yin y yan», y se combinan buscando un balance entre su valor energético y los elementos que aportan al organismo.

Según explica Martín, el creciente interés por este tipo de alimentación le ha llevado a abrir el pasado enero una tienda especializada en este tipo de productos.

Entre los ingredientes más utilizados, muchos proceden de la cocina nipona, como el «miso», soja fermentada utilizada para preparar sopas con propiedades depurativas.

La soja y sus derivados como el «tofu» o el «seitán» son la principal fuente de proteínas, junto con las legumbres, ya que aunque esta dieta no prohíbe la carne ni el pescado, se restringe su consumo.

«Umeboshi»

Otros alimentos muy empleados son el «umeboshi», un tipo de ciruela encurtida, apreciada por efecto regenerador de la flora intestinal, o los «azukis», un tipo de alubia beneficiosa para el sistema urinario, junto con diferentes tipos de algas o condimentos como la sal de sésamo, que aporta calcio.

En el caso de las verduras, que se consumen siempre cocinadas, se da preferencia a las de raíz como calabazas, nabos, puerros o cebollas, mientras que se restringen las solanáceas como tomates, pimientos y berenjenas.

Según explica Cristina Rodríguez, al cargo de la tienda, la esencia de esta dieta es «volver a cocinar» y a comer «como antes», evitando el exceso actual de productos en conserva y dando preferencia a productos de temporada y cercanos.

La dieta actual a menudo abusa de alimentos refinados, como el azúcar, con exceso de yin, o de la carne, con demasiado yan.

Fuente: EFEAGRO


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